Censura y Chupa-Chups

Centenario del nacimiento del fotoperiodista Agustí Centelles

Día 19 de julio de 1936. Ha estallado la Guerra Civil española. En la calle Diputación de Barcelona tres guardias de asalto se han atrincherado tras los cadáveres amontonados de varios caballos.  Las tiendas han echado el cerrojo. Aún a riesgo de su integridad, el fotógrafo Agustí Centelles i Ossó, dispara su Leica e inmortaliza la historia.

Ya hace 14 años desde que su padre le había puesto en las manos una sencilla cámara, y sin saberlo, un oficio que desempeñaría toda su vida. Hasta ese momento, Centelles ha trabajado en varios estudios de Barcelona. Fruto de la lectura de revistas extranjeras, ha destacado por su innovación, aunque ésta no siempre ha sido bien recibida. Es despedido y comienza a ganarse la vida como freelance. Tiene que pagar las letras de su nueva cámara Leica. Novecientas pesetas de aquel entonces.

Calle Diputación de Barcelona, 19 de julio de 1936. Agustí Centelles

Calle Diputación de Barcelona, 19 de julio de 1936. Agustí Centelles

Antes y después de la guerra fotografía los momentos más relevantes del día a día de Barcelona. La proclamación de la República catalana el 14 de abril de 1931, los sucesos de octubre en 1934, la toma de posesión de Francesc Macià e incluso al escritor George Orwell, que acude a auxiliar a la República.

Cuando el estado de guerra se ha generalizado por todo el país, Centelles asume el puesto de corresponsal en el bando republicano. Sus fotografías no son imágenes, son testimonios.

“Para mí no contaban las puestas de largo, la entrega de mantas y bollos, ni las niñas de la Cruz Roja. Sí los desamparados…”, dice. En esos días, el fotógrafo se sitúa en primera línea de guerra. Años después reconoce haberse jugado la vida muchas veces, “unas sabiéndolo, otras inconscientemente”. Los reportajes de la batalla de Belchite o de los bombardeos sobre Lleida son pruebas sobradas.

Treinta kilómetros a pie con una maleta a la espalda repleta con al menos cinco mil negativos. Centelles ha cruzado la frontera por Andorra y ha acabado en el campo de concentración de Argelès. Es uno de esos “catalanes de firmeza” como los descritos por Miguel Hernández en su poema. El fotógrafo habla así a su hijo en una carta: “ho faig en català perquè sia la que sia la nostra sort i allà on estiguem tu, ta mare, jo i els altres familiars que puguin estar amb nosaltres, tinguis l’orgull i la satisfacció de dir-te català”.

Ha conseguido un trabajo en Francia y obtenido permiso para abandonar el campo de concentración.

Bombardeos alemanes sobre Lleida, año 1937. Agustí Centelles

Bombardeos alemanes sobre Lleida, año 1937. Agustí Centelles

Anuncio Chupa-Chups, año 1976. Agustí Centelles

Anuncio Chupa-Chups, año 1976. Agustí Centelles

Con la ayuda de la resistencia francesa, a la que se ha unido, penetra clandestinamente en España. Su maleta llena de negativos ha quedado al cuidado de una familia de campesinos que la custodiarán durante 32 años.

Se presenta ante las autoridades franquistas. Ahora Agustí Centelles i Ossó es un “enemigo del régimen”. Se le niega la licencia para ejercer . Aún así hay que ganarse el pan. Centelles se dedica a la fotografía publicitaria. “Chupa-Chups” es una de las marcas que se aprovecha de su malgastado talento.

Año 1984, se falla el Premio Nacional de Fotografía. La justicia es reparada.

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